Hoy nos vamos hasta San Asensio, en La Rioja Alta, para hablar de enoturismo. Esta localidad riojana es conocida como “la cuna del clarete” y aquí se celebra cada año también la cada vez más conocida “Batalla del Clarete”, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, y una cita imprescindibles para los apasionados del vino y especialmente, claro está, del clarete.

La Batalla del Clarete se celebra cada año el último domingo del mes de julio, por su proximidad con la efeméride de Santiago Apóstol (25 de julio). Esta fiesta, en la que cada año participa gente de todos los rincones de España, sigue creciendo en cada una de sus ediciones, no solo en cuanto a visitantes sino también en cuanto a litros arrojados durante la celebración.

Así, en la Batalla del Clarete de 2018, fueron 40.000 los litros de vino arrojados, una cifra que seguro que este año se verá incrementada. Ya son más de 30 años los años de celebración de este evento que se iniciara como una broma entre amigos de la Peña Clarete, y que se ha convertido en una gran fiesta y en la mejor ocasión para degustar los mejores claretes de la Rioja Alta.

San Asensio y el vino, siempre unidos

No obstante, y aunque el origen de la Batalla del Vino se remonte a poco más de tres décadas, la relación entre San Asensio y el vino viene de muy lejos. Esta localidad riojana está indefectiblemente ligada a este preciado líquido. Algo que queda patente recorriendo sus calles, en las que encontraremos el Racimo en honor al vino, una escultura de Agustín Ibarrola, elaborada en acero, con un peso de dos toneladas y una altura de cuatro metros. El homenaje al producto por excelencia de San Asensio y de los alrededores, que no podía faltar en una zona con tal tradición enoturística.

Pero no solo eso. San Asensio es también muy conocido por tener uno de los barrios de bodegas más importantes (y emblemáticos) de la Rioja Alta, en el que se integran alrededor de tres centenares de bodegas. Así, en el Cerrillo Verballe, encontramos bodegas de los siglos XVI al XVIII conformando un gran entramado perfectamente enlazado, a través de pasadizos y excavaciones en la roca. Muy características son las tuferas, que pueden verse desde el exterior.

Bodegas Señorío de la Estrella, una visita imprescindible

Por supuesto, una visita a San Asensio no estará completa si no incluimos en ella un recorrido por el interior de una bodega. En este sentido, os recomendamos visitar las Bodegas Señorío de la Estrella. Si bien más recientes que las que encontramos en el barrio de bodegas, la visita a las Bodegas Señorío de la Estrella es muy interesante porque, en su proceso productivo, combina las técnicas tradicionales con las últimas tecnologías e innovaciones.

Se trata de una cooperativa, nacida en los años 90, que ha recibido numerosos premios por la gran calidad de sus vinos, y que toma su nombre del Monasterio de Santa María de la Estrella, en el que se dice que se apareció la Virgen en el siglo XI. El santuario recibió el nombre de “La Estrella” por la estrella que apareció grabada en la encina en que se encontró la talla de la Virgen.

Las bodegas Señorío de la Estrella cuentan una producción total cercana a los seis millones de litros, de la que forman parte vinos blancos, tintos y, por supuesto, claretes. Tres son las líneas de vino principales de la bodega: la Línea Señorío de la Estrella, dedicada a los vinos jóvenes; la línea Dominio de la Salle, que incluye vinos de crianza, reserva y gran reserva, y los vinos de autor Aricheta. Estos últimos, creados en condiciones muy especiales, son de producción limitada y han recibido numerosos premios en distintos certámenes.



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