El término ‘turismo industrial’ es aún bastante desconocido en España. Por eso, al escucharlo, aún nos cuesta saber a ciencia cierta qué tipo de sectores y actividades podrían considerarse ‘patrimonio industrial’ y, por tanto, serían susceptibles de formar parte de este tipo de turismo.

A grandes rasgos, y resumiendo mucho, podríamos decir que el turismo industrial comprende museos, fábricas y artesanos de todo tipo. Pero, por supuesto, esta enumeración supone una gran simplificación que no nos da una idea completa de lo amplio que puede ser el turismo industrial y el gran abanico de posibilidades que éste ofrece.

Más allá del ámbito museístico, que a todos nos resulta más cercano (si bien también excepciones y curiosidades en la oferta existente de museos), quizá la mayor amplitud y complejidad la encontremos en su aspecto más industrial, es decir, las fábricas y la artesanía.

Por ejemplo, si nos apasiona la gastronomía, puede interesarnos visitar desde bodegas y viñedos, fábricas de cerveza o de sidra, así como destilerías, hasta empresas de alimentación (quesos, miel, jamones, dulces y chocolate…) y almazaras. Muy relacionadas estarán también las salinas y las fábricas y artesanos del sector primario (agricultura y ganadería, además de acuicultura y piscifactorías, y la minería).

Pero no todo es alimentación en el turismo industrial. En él también tienen cabida otra industrias artesanales como la alfarería y la cerámica, la cuchillería, la joyería, la marroquinería, la perfumería y jabonería, los obradores o las que trabajan con materiales como la madera, el metal y la forja, el vidrio, o la piedra, mármol, alabastro y granito.

En el ámbito de la cultura y el entretenimiento, además de los museos, encontraremos el arte, la etnografía o los juguetes, por poner solo algunos ejemplos representativos.

No obstante, el patrimonio industrial (y, por tanto, el turismo industrial) no recoge sólo actividades y sectores tradicionales, sino que bajo su paraguas también encontramos otros más modernos como la ciencia y la investigación, las comunicaciones, la energía, la comunicación y las infraestructuras, la industria tecnológica, el motor, la industria naval y el transporte y los servicios, sin olvidar el medioambiente.

¿Conoces algunos ejemplos? ¿Has hecho alguna visita que pueda calificarse como ‘turismo industrial’ en alguna comunidad española, ya sea en familia, con amigos o solo? ¡Cuéntanos tu experiencia!



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